miércoles

Grilletes

A nadie le gustaría que le obligasen a llevar grilletes el resto de sus días. Creo. Puede que temporalmente para algún juego sexual pero de todas formas se trataría de algo fugaz.

Es que el amor no es lo mismo que el enamoramiento, debe estar disponible para nuevas oportunidades y nuevos desafíos, para volver a enamorarse cuando el envoltorio del amor sea desechado.

Puede convertirse en un experto del amor y poner en su vida nuevas oportunidades,  poner pocas trabas para que sean fáciles de saltar y no causen muchos líos, tanto para entrar como para salir de un nuevo amor.

Al enamorado no le gustan los grilletes del compromiso, eso le impide saltar y probar nuevas experiencias, seguir quitando envoltorios de otros amores que están sin descubrir.

domingo

Muros de cristal

Puedes tener miles de amigos en Facebook, cientos de contactos en Whatsapp y otros tantos de cientos de seguidores en Twitter y demás redes sociales. No olvidemos que detrás no existen más que empresas cuyo objetivo final no es otro distinto a de otras empresas: ganar dinero.

Está claro que la soledad no es apta para todo el mundo. Yo me defino como una persona solitaria, el raro de entre los conocidos, el que no tiene redes sociales. Pero la verdad entiendo a todo el mundo que me comenta el motivo de tener dichas redes, en el fondo es muy fácil crear un cordón de protección alrededor de nuestra persona, con tan sólo pulsar un botón podemos decidir a quién expulsar de nuestro círculo y a quién considerar nuestro "amigo", a quién le permitimos atisbar nuestra vida  detrás de una pantalla y a quién se lo prohibimos.

Sólo se debe pulsar "añadir" o "eliminar". Fácil y sencillo, decidir quién y cuándo nos va a hacer compañía. Si no estás en el círculo de dichas redes, estás expulsado, debes permitir estar dentro de la "casa", en que todos somos observados y convivimos en la misma comunidad.

Creo que me he explicado suficiente, seguiré intentando abrazar a quién me interese, sin esperar a que ningún muro de cristal se levante por culpa de un "eliminar" y sin tener ningún muro que derrumbar, gracias a un "añadir".

jueves

COMPROMISO

Que manía tienen muchas empresas de querer hacer lo que uno nunca quiere hacer como empleado. Vamos a ver, que si no voy a cenas de empresa es porque si voy a trabajar es por dinero, no para hacer amigos, aunque al final sí los haga. Y sí, en cuanto salgo por la puerta pongo el modo "off" y ya puede caer un misil Tomahawk.

Las amenazas de despido, si llegan algún día me darán la risa flojera, porque vivimos en tiempos líquidos, como dijo Bauman. Tengo por seguro que no me retiraré en el actual trabajo, ni en el siguiente, ni en el siguiente ni tampoco en el siguiente, asique las amenazas de despido, pueden causarme la necesidad de tomarme un tiempo e ir al baño a meter un zurullo.

Si no hago horas extra es que "no estoy comprometido" con la empresa. Pues no, no estoy comprometido y en cuánto pueda ganar unas perras de más en otro lado ahí os quedáis. Que si voy a trabajar es por dinero, sin más. Siento ser tan seco, tan rudo y tan antipático pero no tengo el menor aprecio por la empresa.

Tampoco espero que me hagáis fijo, porque pocas cosas fijas existen en esta vida. No deseo ascensos, ni promociones, ni laureles. Quiero mi sueldo puntual si cumplo con mi contrato. No quiero compromisos, ni que la empresa se vea "comprometida".

 

COMPAÑÍA

Conduces sin rumbo. Es fin de semana y el término familia para ti es inexistente. Nadie te espera en casa, ni siquiera tienes perro porque es una obligación y a tí no te gustan las obligaciones.  A veces te desvías hacia los letreros de neón con alguna letra fundida que ponen "clu" ahí es donde esperas que alguien te escuche y te dé algo parecido al amor.

Otras veces te da por parar donde ves mas coches, en un bar cualquiera, de esos bares que están animados porque todos los que están adentro se conocen, entras tú, el forastero, el desconocido, esperando entablar conversación por lo menos con el camarero. En caso de que sea camarera ya es misión imposible, los instintos latentes te empujan a fidelizarte con tu cerveza, con ella sabes que nunca formarás una familia.

También ocurre que muchos días te quedas en casa, no existe obligación de salir, ni obligación de dar explicaciones a nadie de porqué están las persianas bajadas un sábado a las cinco de la tarde. Eres el raro para los vecinos, te estás convertiendo en un "comedoritos". Ya sólo falta que te echen del trabajo, del piso de alquiler y que la compañía de teléfono decida que te quedarás sin interné y eso sí, será el último fleco que te une a algo parecido a tener "compañía".

miércoles

DESCONECTADO

Tumbarme en la hierba en el primer prado que vea al pasar con el coche por cualquier carretera secundaria, en esas carreteras con las que te cruzas con un coche de viernes en pascuas. Sí, coger el móvil y escachufarlo contra el suelo mientras piso el acelerador o mejor aún, tirarlo con mucha, mucha fuerza en el mar.

Mirar el mar, sentirme parte de su inmensidad y cerrar los ojos para oírlo a solas. Viajar con el coche en un día laborable y hacerlo festivo, aparcar y correr antes de que salga al sol por la playa, como si fuese el loco de la colina, un loco desconocido.

Caminar sin rumbo, vendiendo todo lo vendible y llevando mis recuerdos en el corazón y pocas fotos en la mochila. Saberme dueño de mí mismo, saber lo que quiero y poder hacerlo, sin preocupaciones y sin explicaciones.

Huir de las cadenas que nos poseen, de las cosas que acaban poseyéndonos, cualquier cosa, cualquier bien mueble o inmueble se acaba convirtiendo en tu dueño, negarme a tener dueño, a tener jefe, a tener un señor al que dar explicaciones, aún cuándo ése señor sea el Estado. Libertad, estar desconectado.